AERÓDROMOS MILITARES

Cajas de repuestos, municiones y bombas para los aviones.

Cajas de repuestos, municiones y bombas en el aeródromo de Calamocha, 1938.

Aviones despegando y aterrizando.

Aviones despegando del aeródromo de Calamocha en plena ofensiva bélica, 1938.

A lo largo de la Guerra Civil el uso del elemento aéreo se mostró como un arma fundamental en el desarrollo de las operaciones. Durante la contienda llegó a haber un mínimo de 14 aeródromos, de ambos bandos, en la provincia de Teruel, especialmente durante la Batalla de Teruel (diciembre de 1937 a febrero de 1938) y la Ofensiva de Aragón (marzo-mayo de 1938). El ejército franquista habilitó varios aeródromos en su retaguardia, en el corredor del Jiloca, desde los que se llevó a cabo una labor continua tanto de defensa y combate aéreo como de observación, bombardeo y apoyo al avance de las tropas terrestres.

Por lo general este tipo de aeródromos contaba con unas instalaciones muy rudimentarias que solían reducirse a un conjunto de pistas de tierra apisonada, barracones o tiendas de campaña camuflados que albergaban a pilotos y personal de tierra, centro de mando y estaciones de radio, y los depósitos de combustible, formados por bidones metálicos de 200 litros que se trasvasaban a los aparatos mediante bombas manuales con filtros de gamuza.

El AERÓDROMO DE CALAMOCHA Y LA LEGIÓN CONDOR

El más importante de estos aeródromos era el de Calamocha. Inaugurado en 1929, fue habilitado desde el inicio de la guerra por el bando sublevado como base de operaciones en una zona de frente bastante inactiva hasta mediados de 1937. Es a final de este año cuando el aeródromo de Calamocha cobra importancia, coincidiendo con el fin de la Campaña del Norte y el inicio de la ofensiva republicana sobre Teruel.

En un principio albergaba varias escuadrillas de la aviación española, pero en diciembre de 1937 llega a sus instalaciones la Legión Cóndor, procedente de Vitoria, quedando destinadas en este campo parte de las escuadras de caza (Jardgruppe J/88) y bombardeo (Kampfgruppe K/88), dirigidas por pilotos como Adolf Galland o Werner Möllders, futuros ases de la aviación alemana en la II Guerra Mundial, y, sobre todo, los novísimos bombarderos Junkers-87 Stuka, que ponen en práctica las nuevas técnicas de bombardeo en picado. A ellos se añade el personal de servicio en tierra, logística, apoyo artillero, etc. Hay que destacar que la Legión Cóndor actuaba como una unidad totalmente autónoma que, si bien colaboraba de forma activa con el desarrollo de las operaciones, obedecía a un sistema de mando y actuación propios. En abril de 1938 esta unidad abandona el aeródromo de Calamocha para avanzar sus posiciones hacia los frentes de Levante y Cataluña, instalándose en el aeródromo de La Cenia, en Tarragona.

La presencia de estos contingentes, así como la cercanía al frente hizo del aeródromo de Calamocha un objetivo destacado para los grupos de bombardeo republicano, siendo atacado en varias ocasiones junto a otros objetivos como las estaciones de ferrocarril de Monreal y Calamocha o el puente de Luco, y quedando destruidos varios aparatos en estos ataques.

AERÓDROMO DE BELLO

El segundo aeródromo ubicado en la zona del Jiloca es el de Bello. En este caso se construyó ya iniciado el conflicto, en unos pocos días contando con la participación de un gran número de vecinos de Bello y Tornos que aportaron volquetes y caballerías además de su propia fuerza de trabajo. En este campo estaban destinados aparatos de la Aviazione Legionaria italiana y sobre todo la I Brigada Hispana, formada por una escuadrilla de caza y tres de bombardeo que destacan por el desarrollo de un nuevo sistema de ataque a tierra denominado “la cadena”. También en este caso hay que destacar la presencia de diversos ases de la aviación como García Morato, Díez-Benjumea o Bermúdez de Castro, entre los españoles y Aldo Gon o Franco Lucchini entre los italianos.

Había otras instalaciones relacionadas con las operaciones aéreas en Ojos Negros, y en Daroca se ubicaba el cuartel general de la aviación “nacional”, un observatorio metereológico para los bombarderos procedentes del campo de Alfamén y el “centro de recuperación y mecanización”. Algunos pilotos se alojaban en casas particulares de Tornos, Daroca, etc.